Se suprime el régimen de autorización de traductores jurados
Como último coletazo antes de la convocatoria de elecciones de mayo, el anterior Gobierno consiguió suprimir el régimen de autorización de traductores jurados en Dinamarca. Nadie sabe muy bien por qué, pero el argumento del entonces ministro de Empresa y Crecimiento, Henrik Sass Larsen, fue que los traductores jurados tienen una ventaja competitiva frente a otros traductores que no cuentan con la misma formación universitaria de cinco años (cand.ling.merc.).
La supresión del régimen debía generar así más competencia y, con ello, más crecimiento. El resultado es, sin embargo, que a partir del cambio de año ya no habrá en Dinamarca traductores jurados, que son los únicos que pueden realizar traducciones juradas con eficacia jurídica dentro y fuera del país. El anterior Gobierno no ha presentado ninguna solución concreta y viable sobre cómo atender la demanda de traducciones juradas después del 1 de enero de 2016, fecha de entrada en vigor de la ley, y la situación sigue lamentablemente sin aclararse.
Sea como sea, la derogación es un hecho y, a menos que el nuevo Gobierno liberal tenga el buen criterio de proponer el mantenimiento del régimen, no queda más remedio que mirar hacia delante e intentar resolver el problema que sin duda surgirá al llegar el cambio de año: la demanda de traducciones juradas seguirá intacta; simplemente no habrá en Dinamarca traductores que puedan certificar una traducción de modo que tenga validez legal en Dinamarca o en el extranjero.
Mientras esperamos con expectación a ver cómo aborda el nuevo Gobierno el problema, los clientes pueden al menos consolarse pensando que los traductores jurados, que tras el cambio de año quedarán degradados a traductores “corrientes”, seguirán entregando traducciones de la máxima calidad y seguirán ofreciendo a sus clientes confidencialidad y fiabilidad.
En cuanto a las traducciones juradas y su legalización después del cambio de año, en nuestra opinión seguirá siendo necesario legalizar los documentos originales ante el Ministerio de Asuntos Exteriores, mientras que las traducciones deberán legalizarse en la embajada de cada país, lo que sin duda alargará y encarecerá el proceso.
Calvolingua está trabajando actualmente en una solución que, esperamos, hará el proceso más ágil y menos costoso para el cliente. Más sobre esto próximamente…
